REFERENTES

Leandro Cabrera

Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Granada 

“Esta situación nos ha enseñado que tenemos que modernizarnos y estar más cerca de las nuevas tecnologías”

La sexta charla de Granada en Futuro tuvo como protagonista al sector de la abogacía, cómo ha vivido el año de la pandemia del coronavirus y sus perspectivas y deseos para el futuro del colectivo y de la ciudad

El último año ha sido difícil para todo el mundo y los profesionales de la abogacía no han permanecidos ajenos a los efectos de la pandemia. Al contrario; desde que se declaró el Estado de Alarma, los letrados granadinos han garantizado el derecho a la tutela judicial efectiva de la ciudadanía, demostrando su compromiso profesional bajo un contexto de incertidumbre y aun a riesgo de poner en juego su propia salud. Y siguen haciéndolo, adaptándose a las nuevas circunstancias para frenar el impacto económico del coronavirus en los despachos y actualizándose para prestar un servicio de calidad ante los problemas legales que han emergido como consecuencia del coronavirus.

Sobre todos esos cambios a los que ha tenido que hacer frente la abogacía, el estado de salud que atraviesa el sector, su papel en la sociedad y las perspectivas de futuro de una ciudad como Granada centró la mirada el nuevo encuentro de Granada en Futuro, una acción organizada por IDEAL y patrocinada por Cajamar que persigue dar con vías para incentivar la recuperación económica de Granada. En esta ocasión, con Leandro Cabrera, decano del Colegio de Abogados de Granada, como protagonista. Un profesional con cerca de 30 años de experiencia que, desde el 28 de diciembre de 2018, representa al colectivo profesional.

El primer punto de la charla tuvo que ver con el coronavirus y con cómo han vivido los abogados de Granada desde el pasado marzo de 2020. “La abogacía no es una excepción a todo lo que estamos viviendo en este tiempo tan horrible con la pandemia”, aseguró el granadino, que reconoció que, pese a las dificultades, están superando todas las adversidades y encontrando los caminos necesarios para avanzar. “No nos queda otro remedio que reinventarnos. Esta situación nos ha enseñado que tenemos que modernizarnos y estar más cerca de las nuevas tecnologías, sobre todo quienes venimos de una abogacía más tradicional”.

Era reinventarnos o quedarnos en el lamento”

Un proceso de transformación que les obligó a adaptarse rápidamente, con juicios telemáticos y numerosas videoconferencias, algo que considera que ha llegado para quedarse. “En muchas actividades procesales no se necesita la presencia física, podemos hacer que todo sea más ágil y económico”, aunque reconoció que, una vez llegado el juicio, sí que es importante que la actividad sea presencial porque “es la esencia misma del juicio”.

Como en otros muchos sectores, en el de la abogacía han tenido que asumir esta nueva situación sin muchas más opciones: “Era reinventarnos y superar esto o quedarnos en el lamento”, reconoció, aunque valoró que este progreso, aunque haya llegado por la pandemia, puede suponer el desarrollo en muchos ámbitos en la sociedad granadina. “Granada como sociedad, como provincia, progresa. Los abogados también progresamos, de eso se trata”.

Sobre el papel del abogado, pese a que pueda considerarse como una figura desconocida, incluso lejana y fría, Cabrera aseguró que las cosas han cambiado mucho durante los últimos años. “Hoy en día el abogado tiene más formación y ahora no podemos dar esa imagen de señor serio y alejado, sino de personas normales con una serie de conocimientos”. Una nueva imagen que haga que los ciudadanos no recurran a ellos sólo cuando les sucede algo. “Tenemos que ir cambiando la mentalidad de la gente, porque al abogado se debe acudir como prevención y no solo para encontrar una solución posterior al problema. Los abogados no hacemos milagros”.

“La automedicación es mala y con el Derecho pasa igual, porque la autoconsulta también puede tener consecuencias nefastas”, contó Cabrera, que puso como ejemplo a seguir a otras sociedades, como las del norte de Europa o a la estadounidense, que no suelen hacer prácticamente nada sin consultar antes con su abogado; no importa que se trate de firmar un contrato de alquiler o de hacer un testamento. “Conseguir que eso pase también aquí es una de las misiones que tenemos en el Colegio”.

 

“No se pueden tardar dos años en señalar un juicio”

Sobre el estado actual de la justicia en Granada, Cabrera comentó que su trabajo siempre pasa por ver qué soluciones pueden ofrecer a los ciudadanos. Y, según él, lo que la mayoría demanda es que, si tienen un asunto legal, se pueda solucionar rápido. “No se puede tardar dos años en señalar un juicio para solventar el problema de una persona porque es injusto”. Un retraso que ya sucedía antes y que con la pandemia se ha visto agravado, para lo que el decano aportó varias soluciones claras: crear más juzgados, dotar de más medios a funcionarios y jueces y crear un nuevo sistema de justicia más ágil y eficiente.

Además de trazar por dónde debería ir el futuro de la abogacía, también hizo lo propio con la provincia de Granada. “Yo creo que Granada está siendo olvidada. No me gusta cuando nos definen como la tierra del quejido, porque conlleva cierto fatalismo y yo me resigno a eso, pero hay proyectos importantes que todos deberíamos apoyar”, afirmó, en referencia a iniciativas como el tren Motril-Granada, las canalizaciones de la Presa de Rules o el acelerador de partículas, entre otras. “Hacen falta políticos con carácter y nivel suficiente como para influir en los que finalmente deciden”, reflexionó. Para finalizar, Cabrera lanzó un deseo de cara al futuro: “Deseo que dentro de un año podamos decir que todo este que hemos vivido con el coronavirus ya pasó, que fue un mal sueño y que estamos mirando hacia delante y con esperanza”.